Andrea Isabel Grajales Yepez
“Con el aprendizaje de la lectura y la escritura musical entramos de lleno en el aspecto
intelectual de la música, el cual se puede y se debe acompañar del aprendizaje a través del
oído, del canto, del movimiento y de la experimentación y vivenciación del ritmo.” (Flix,
2008) Entender el lenguaje de la música está relacionado con la interpretación de la notación
y elementos que integran la música, como lo son: el ritmo, la melodía y la armonía.
Edgar Willems pensaba la música como un recurso que favorece el desarrollo integral, donde
los elementos están relacionados con nuestra vida: corporalidad–ritmo, afectividad-melodía
y mentalidad-armonía. El tener en cuenta esta relación, nos permite entender de una mejor
manera los conceptos musicales y su utilidad.
Vamos a abordar cada uno de estos elementos para su mayor comprensión:
Willems en su libro “El ritmo en la música”, menciona que para estudiar el ritmo musical es
necesario distinguir entre ritmo que tiene que ver con la creación o reproducción, algo
viviente; la rítmica con las figuras o formas; y la métrica con la medición.
En la educación musical “el ritmo ocupa un lugar muy importante porque es, en el orden
cronológico evolutivo, el primero de los elementos vivientes de la música” (Willems, 1963).
Es uno de los elementos que todo el tiempo practicamos; al bailar, al hablar y hasta para
caminar, sin saber su concepto teórico lo llevamos en nuestra cotidianidad. Es por lo que,
durante el aprendizaje del ritmo musical, son necesarios los ejercicios que involucran el
cuerpo y palabras que lo acompañen, primero se asimila motrizmente y después
intelectualmente.
Concepto también relacionado con lo corporal, el tempo de nuestro cuerpo es dependiente de
los latidos de nuestro corazón o las pulsaciones; este se acelera cada vez que realizamos una
actividad física o como respuesta emocional. Lo mismo sucede en la música, el pulso surge como una necesidad de constancia y estabilidad como nuestro cuerpo, aunque su concepción tal vez sea subjetiva porque depende del director, interprete, estudiante o quien lo marque.
También existen concepciones o palabras que definen el tempo en la música relacionado con
una expresión, por ejemplo: andante- es un tempo que se siente como el caminar o el andar; vivace- es un tempo más vivo, animado, más rápido que un andante.
Es tan importarte como vivirlo, el ritmo musical forma parte inseparable de la música. Junto
con la melodía y la armonía “los tres son a la vez movimiento, agudeza sonora y
simultaneidad de sonidos, pero en proporciones diferentes…” (Willems, 1993) La melodía
necesita del ritmo y su característica del movimiento, de las alturas, las intensidades; la armonía necesita de los sonidos y su sincronía, y de las pausas o reposos sonoros para
introducir algo musicalmente más grande; y el ritmo lo que necesita es sonido, “la música
comienza, en realidad, con el sonido, que es una expresión directa del alma y será siempre el centro de la música.” (Willems, 1993)
Somos seres expresivos, cuando hablamos o nos movemos lo hacemos con intensidad e
intención: gritamos, susurramos, caminamos, corremos, aceleramos y desaceleramos… Estas
sensaciones ocurren en la música y se representan como forte (fuerte), piano (suave),
acelerando, ritardando (desacelerando).
La melodía junto con el ritmo es lo que más recordamos de cualquier pieza, obra o canción
y normalmente está asociado a alguna experiencia emocional. Si tuviera que definir la
melodía, sería como la extracción de una voz que canta, aquello que podemos reconocer.
“Recordar los sonidos y asociarlos con sus nombres requiere de una práctica constante, una
metodología eficaz y la adquisición de habilidades específicas relacionadas con el oído, la memoria, la audición interior, etc”. (Flix, 2008) Como seres socioculturales tenemos un amplio banco de memoria donde se encuentran melodías folclóricas o populares que
cantamos desde niños o niñas, un ejemplo es que todos nos sabemos “Las mañanitas”, aunque
la versión puede variar dependiendo del estado sigue siendo la misma estructura melódica;
el aprendizaje del lenguaje escrito de la música muchas veces parte de estas melodías que ya conocemos y hemos vivido, lo que hace que el aprendizaje sea significativo.
Es a través del solfeo, el canto coral… que las y los estudiantes van desarrollando su oído
musical que les permitirá reconocer escalas, intervalos, tonalidades, acordes, etc.; elementos que se utilizan dentro de cualquier música y que son importantes para la creación,
interpretación e improvisación.
“La canción acerca a los niños a su cultura; permite el juego ya la vez la adquisición de
experiencias y conocimientos” (Flix, 2008) Es un acercamiento a los niños y niñas, jóvenes
y adultos a contextos de otros y otras o al replanteamiento de eventos que sucedían (o siguen
sucediendo) hace algunos años y que deberían cambiar; explicar la importancia del respeto
entre todas y todos, la igualdad de género, el valor de uno mismo…
La armonía podría ser el elemento más complejo del lenguaje musical porque se representa como varios sonidos al mismo tiempo, pero en teoría podría ser más que eso. Pensar en la armonía como la base de la música, la tierra sobre la que se construyen las melodías y la
rítmica. Otra forma de relacionarlo es como lo hablábamos en un principio, con nuestro cuerpo en este caso la mente; una paz o estabilidad mental donde los aspectos de nuestra vida estén en equilibrio… aunque en la armonía musical, no todo son sonidos “bonitos” o agradables,
también existen tensiones y disonancias necesarias para resolver o dar una sensación de final a la música, por eso es tan compleja.
Donde más podemos resaltar la práctica de la armonía es en los instrumentos o agrupaciones
como un coro u orquesta, donde hay más de un sonido ocurriendo a la vez; el piano y guitarra son instrumentos armónicos, por su naturaleza nos permiten tocar una melodía y acompañarla al instante con los acordes.
Dejo la armonía al final, porque es el compendio de todos los elementos que se hablaron
anteriormente, para aprovecharla y usarla con independencia en cualquier momento musical
de nuestra vida será necesario tener claros y practicados los conceptos musicales incluidos
en el solfeo, además de que nos da la oportunidad a la improvisación y creación de nuestra propia música.
“A pesar de que los conceptos y destrezas musicales se adquieren en una progresión lógica, el dominio de las técnicas para su eficaz aprendizaje debería estar siempre en función de la
experiencia musical en sí misma a través de la composición, la interpretación, el habla, la
escucha y la ejercitación.” (Herrera, 2012) Por eso relacionamos y ubicamos la experiencia
musical con las vivencias, las sensaciones, nuestras emociones, el desarrollo… porque facilita y potencializa su entendimiento, además de que si se interioriza podemos
transversalizarlo a otras áreas de nuestra vida. La Educación Musical siempre será un eje para
el crecimiento integral.
Carrasco, A. M., Carnicer, J. G., & Garrido, C. C. (2016). Ritmo y procesamiento temporal.
Aportaciones de Jaques Dalcroze al lenguaje musical. Magister, 35-41. Obtenido de
https://www.elsevier.es/es-revista-magister-375-articulo-ritmo-procesamiento-temporal-
aportaciones-jaques-dalcroze-S0212679616300032
Flix, C. T. (2008). Orientaciones didácticas para la enseñanza de la lectura y la escritura de la
música en la etapa de educación primaria. Barcelona.
Herrera, M. A. (2012). Ritmo y orientación musical. El artísta, 78-100.
Willems, E. (1993). El ritmo musical. Buenos Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires.